Ahora sí que sí: ¡¡Bagels!! y… ¡¡Chapitas EntreMagdaleneras!!

Esta es una de las “miles” de recetas que se quedaron esperando a tener medios técnicos para no dejarme el brazo amasando.

No sé si os lo he dicho o si me repito más que el ajo pero, lo reconozco… ¡¡soy muy vaga para amasar a mano!! (aunque sí que lo hago para dar los toques finales). Así que, desde que tengo a mi maravillosa “Mandi” (sí, la KitchenAid está bautizada y todo) no hay nada que se me resista.

Hace un par de semanas hice por primera vez “Semi – Bagels” (me salté un paso) y el resultado fue muy rico (textura más de bollo de miga suave). Y, ayer decidí repetir la receta pero salvando los fallos cometidos la primera vez.
Bagel “con todos los pasos”
El gran problema que me encontré es que la masa era pegajosísima y por tanto, era un infierno porcionarla, moldearla, etc. La segunda vez, la única rectificación que le hice a la receta fue la de añadir un poco más de harina al final (lo justo para que no se me pegara muchísimo a las manos).

El resultado al no saltarme pasos es que salió un bagel en condiciones, con una miga algo más dura pero de sabor, podría decir que aún mejor. 

La receta la saqué del Blog “Objetivo Cupcake Perfecto” de Alma Obregón y ella la adaptó de un libro llamado The Great British Bake Off: How to turn everyday bakes into showstoppers.

Los ingredientes:

  • 500 gr. de harina de fuerza.
  • 1 cucharadita y media de sal.
  • 14 gr. de levadura fresca de panadero.
  • 250 ml. de agua templada.
  • 1 cucharada de aceite de oliva suave.
  • 1 huevo.
  • Semillas de amapola.
 

Elaboración:

Mezclamos la harina, sal y levadura en un bol.

Por otro lado, mezclamos el huevo, el aceite y el agua.

Echamos los líquidos sobre los ingredientes secos y mezclamos bien (aquí usé la KitchenAid a velocidad 2 y subiendo un poco a veces). Al final, como os conté al principio, añadí una mijita de harina más (como una cucharada más) para que no saliera tan pegajosa la masa y pudiera trabajarla mejor a mano.

Dividimos la masa en 10/12 bolas y las colocamos sobre una bandeja enharinada y dejamos que reposen cubiertas por un film transparente unos 25/30 minutos (deben crecer bastante de tamaño).

Pasado ese tiempo les hacemos un boquete y dejamos que reposen otros 35 minutos más.

Ahora viene el paso que primero me salté y que luego hice sin dudar: ¡¡Hervir los bagels!! 
Mientras hacemos esto, ponemos el horno a 230º.
Es el punto para que tengan la consistencia tan característica: Ponemos a hervir minuto y medio (dándoles la vuelta a la mitad del tiempo) y dejamos escurrir unos 5 minutos en una rejilla; luego, pasamos los bagels a una bandeja de horno.
 

(la primera vez eran tan pegajosos que se me deformaban de mala manera, por eso opté por hornearlos y así… “lo que saliera” tenía más posibilidades de ser comestible y de no ir directo a la basura).

Pintamos con un huevo los bagels y ponemos por encima las semillas de amapola y horneamos 15 minutos.
Sacamos, dejamos enfriar en una rejilla y… ¡¡LISTOS PARA DISFRUTAR!! 
Yo tengo la mala costumbre de comerme uno casi recién salido del horno y luego ya fríos ataco sin remordimientos…
Y, el veredicto final es: ¡¡RIQUÍSIMOS!! 
Estos son los “casi bagels”

Os animo a hacerlos. De vicio.

¡¡Por cierto!! Ya me han llegado unas chapas que encargué para completar el look total del delantal:
 
Y, ¡¡todavía tengo muchas sorpresas más!! Espero poder organizarme bien de una vez por todas y terminarlas para poder contaros todo. 
 

¡¡Nos vemos!! 🙂

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