Algo rápido, ligero y delicioso ( I ): ¡Palmeritas!

Reconozco que ando un poco parada en cuestión de experimentación de nuevas recetas (y eso que tengo ingredientes nuevos de Bruselas). Pero llegó el fin de semana y, como me gusta tanto tener algo dulce para las meriendas o el cafelito de después de comer, decidí que tenía que hacer algo fácil y rápido.

Como tenía un paquete de hojaldre congelado desde hace bastante tiempo decidí que era el momento perfecto para darle utilidad. Como he desvelado, lo compro congelado. Todavía no me he lanzado a hacerlo yo misma (la verdad es que no me atrae mucho la idea…) pero no descarto que cualquier día me lance a ello.

Como las palmeritas son un poco rebeldes… a veces me quedan preciosas y otras, son un “churro” de forma indeterminada (aunque delicioso). Espero transmitiros todos los truquis que he ido recopilando en mis búsquedas.
Para elaborarlas, necesitaremos los siguientes ingredientes:
  • Una plancha de hojaldre rectangular.
  • Azúcar blanca.

Elaboración:

Limpiamos muy bien la superficie de trabajo y la secamos muy muy muy bien.

Dejamos descongelar el hojaldre intentando que no se rompa al extenderlo (yo me ayudo de un cuchillo para despegar los pliegues).

Encendemos el horno a la temperatura recomendada por el fabricante del hojandre. En mi caso a 200º.
Echamos azúcar a la mesa (como si enharináramos la mesa pero con azúcar… ¿“enzucaramos”?) 🙂 todo lo grande que sea nuestra plancha de hojaldre.

Ponemos el hojaldre sobre el azúcar y presionamos para que el azúcar que está en la mesa se pegue lo más posible.

(cuanta más azúcar echéis en este paso más caramelizado será el borde exterior de vuestras palmeritas).

Este paso se puede hacer a mano y luego pasarle un rodillo para que estire y compacte un poco la masa (sólo un poquito, ¿eh?)

Luego echamos más azúcar por encima y volvemos a presionar.

Ahora doblamos a la mitad los extremos del hojaldre.

Yo echo una mijita más de azúcar en este paso (aunque ya tiene) y vuelvo a pasar un poquito el rodillo.
Ahora juntamos las dos mitades y pasamos el rodillo un poquito (oootra vez) para afianzar la forma. Estas pasadas de rodillo son las que nos “garantizarán” (o al menos tenemos más posibilidades) de tener unas bonitas palmeritas al hornear.

Cortamos la masa con un cuchillo (los cortes tienen que ser lo más limpios posibles) y los ponemos en una bandeja de horno la cual hemos forrado con una hoja de papel especial para el horneado

Las ponemos separadas dado que al hornear, se expandirán.

 

Horneamos unos 15/20 min. o hasta que estén doradas.

Sacamos, dejamos enfriar y degustar.
También podeis añadirle algún tipo de glaseado o cobertura de chocolate, pero a mí personalmente me gustan tal cual.
 

Y… ¡¡a disfrutar!! 

La próxima entrega, como bien suponéis serán los rollitos de canela “express”. Mientras, la espera será muy dulce gracias a estas palmeritas… ¿no creéis?

🙂 

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