Llega el buen tiempo y eso merece recetas fresquitas.

¡¡Hola a todos!!

Tal y como os prometí, ¡¡vuelvo!! Y nada más y nada menos que con dos recetas para combatir el calor.

Sé que tengo el blog muy olvidado, pero entre los encargos, que poco a poco van siendo más frecuentes y me tienen “atada” a la puerta del horno, y miles de cosas más, me es complicadísimo sentarme y escribir con regularidad.

Una de esas cosas que me tienen ocupada es una colaboración muy especial con una revista que se llama Niño Verde. Ya tiene publicado un primer número (pincha aquí) y se está preparando el segundo. Si os preguntáis porqué os cuento todo esto es porque EntreMagdalenas colabora aportando su granito de arena (dulce, eso sí).

En el primer número hicimos un bizcocho de chocolate, sencillo, sin complicaciones, de los que nos salvan de más de un apuro y que todos tenemos en alguna libreta de algún cajón de la cocina.

Pero en este nuevo número, he querido ir más allá y he dejado el horno a un lado y le he “puesto los cuernos” a mi amada Mandi (para quien no lo sepa, es el nombre con el que bauticé a la KitchenAid) con una batidora de vaso.

Me propusieron alguna receta fresquita y yo… ni corta ni perezosa, me lié la manta a la cabeza y me puse a experimentar con sabores para crear un granizado y un batido (o Smoothie como se dice ahora). ¿Queréis descubrirlos? Pues, ¡allá vamos!

BATIDO DE PLÁTANO Y CACAO

Para un buen vaso de batido necesitaremos:

1 plátano y medio maduro. (los que yo tenía eran de tamaño mediano)

1/2 cucharada de cacao en polvo sin azúcar.

y ahora, os doy dos opciones:

  1. 200 ml. de leche de soja. (en mi caso ligera).
  2. 150 ml de leche de soja y 50 ml. de leche de coco y arroz.

A mí personalmente me gusta más la segunda opción porque aunque es un toque muy sutil, el coco le da frescor al resultado final.

Batido EntreMagdalenas

Y para los que prefieren dejar a un lado la leche sea del tipo que sea:

GRANIZADO DE MELÓN, HIERBABUENA Y COCO

Para refrescarnos un buen rato:

285 gr. de Melón. (yo compré la variedad Galia, que son los pequeñitos y redondos).

250 ml. de Agua de coco.

4 hojas de Hierbabuena. (si te gusta un sabor suave, reduce a la mitad).

Cogemos una cubitera y rellenamos ocho huecos con el agua de coco y reservamos el resto. Dejamos que solidifique. Cuando estén hechos, picamos ese hielo. Lo guardamos en el congelador mientras no lo integremos al resto de ingredientes.

Batimos el melón, la hierbabuena y el resto del agua. Unimos a esa mezcla el hielo picado y llevamos al congelador de 30 a 45 minutos, removiendo cada 10 minutos hasta conseguir una mezcla densa.

Cortamos unos bastoncitos de melón, servimos y… ¡disfrutamos!

También podríamos hacer esta receta más rápido incrementando el agua de coco y el hielo que hagamos. Yo no tenía más disponible y no quise añadir cubitos normales para no restarle sabor al granizado.

Granizado EntreMagdalenas

Son recetas muy fáciles, con ingredientes que aunque parecen raros se encuentran fácilmente en los supermercados y si no los tenéis… ¡¡IMPROVISAIS CON LO QUE TENGAIS POR LA COCINA!! La cuestión es combatir el calor de un modo agradable y sabroso. Yo, aunque no he encendido el horno, el dulce no lo he abandonado ni en el sabor del batido ni del granizado… ¡Soy  incorregible!

Espero que os gusten y que me lo contéis.

¡¡Besos!!

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¡¡Churritooooossss!!

Cuando era pequeña, había dos palabras que en boca de mi abuela eran infalibles para salir corriendo a su encuentro. Bueno, realmente ya salía corriendo cuando escuchaba el tintineo de sus llaves por el pasillo, pero eso es otra historia… Una de esas palabras “mágicas” era la de “¡¡Churriiiitoooosss!!” que son las que hoy nos hace plantarnos delante de la pantalla.

Los churros es de esos desayunos que implican familia, amigos, reunión, sonrisas, calidez, infancia… ¡¡No conozco a nadie que se coma un papelón de churros sin sonreír ni una sola vez!! ¡¡Hacen que un desayuno cualquiera, sea especial!!

No quiero entrar en piques sobre si los churros madrileños están más ricos, los de “La Guapa”, o los del “Bar Stop” (estos últimos sitios son dos típicos de Cádiz), que si las porras… Yo lo tengo claro, si los como en la calle, me gustan más las porras (que no sé hacerlas) y los churritos, ¡en casa! Eso si…

¡¡Los mejores son los que hacía mi abuelo y son los que os voy a enseñar!

Ésta es la medida estándar, he intentado hacer menos cantidad pero no, las medidas de las recetas de tradición familiar son así y hay que respetarlas.

Para hacer churros  para unas 4 personas (no excesivamente glotonas) necesitaréis:

  • 2 vasos de agua (casi ras)
  • 2 vasos de harina (ras)
  • 2 cucharaditas colmadas de levadura (= 1 sobre)
  • 2 cucharaditas rasas de sal

Preparación:

En un cazo se vierte el agua con la sal. Mientras, en un bol, se pone la harina y la levadura formando un volcán (abriendo un hueco en el centro); cuando hierva el agua con sal, se retira del fuego; se vierte sobre el centro de la harina con la levadura, se mezcla ligeramente, como para humedecerla bien, sin batir -te quedará con grandes grumos. Se introduce en la churrera; se calienta el aceite y se fríe hasta que estén doraditos.

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Para hacerlos, yo utilizo una churrera que tiene su historia. Imagino que en unos grandes almacenes o en una ferretería la podréis encontrar. La mía… tiene solera. Heredé la de mi madre que es exactamente igual a la que tenían mis abuelos y… no sé, salen fabulosos.

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¿Os habéis fijado en la etiqueta del precio? Muchos de vosotros ni os sonará, yo las recuerdo vagamente o ya serían una evolución de esas… con eso os digo que… si la cuidáis… ¡¡os durará muchísimos años!! 🙂

Si no tenéis churrera, también se puede usar una manga pastelera y una boquilla de estrella, pero no os lo recomiendo, los intenté hacer así y… ¡¡menudo estropicio monté en la cocina!! 😀

Como veis, no tiene ciencia a la hora de prepararlos. Los ingredientes son muy básicos. Entonces, ¿dónde está el truco? Os cuento, el truco es el ¡¡cariño!! Los he hecho en tres ocasiones y sólo a la tercera han salido como recordaba. Con su punto justo de todo… Sinceramente, creo que lo que más ha influido es hacerlos en la misma casa de donde hace ya muchos años se hacían: la casa de mis abuelos que es donde actualmente vivo y cocino. Algo mágico debe haber en el ambiente que es meterme en la cocina y, raro es lo que sale mal. Espero que os animéis a hacerlos y a hacer disfrutar con un desayuno o merienda de las de toda la vida. ¡Ya me contaréis qué tal! 😉